CÓMO-PREPARAR-UNA-BUENA-PAES

¿CÓMO PREPARAR UNA BUENA PAES?

En Chile, el instrumento que selecciona a los futuros alumnos para la educación superior ha ido cambiando de nombre, modalidad, exigencias y objetivos. Tal cómo hemos visto en los últimos 10 a 15 años, la prueba se ha transformado en un termómetro para medir la brecha entre la educación privada y fiscal. Se ha disminuido el número de preguntas, la cantidad de temarios, se han implementado nuevas metodologías de preguntas, ya no existe la estrategia de omitidas, se inventó el NEM y el Ranking…y muchas otras modificaciones “creativas” cuyo único objetivo es ocultar la enfermedad de base, que es la mala calidad de la educación.

Nosotros tenemos ya más de 25 años de experiencia ayudando a miles de estudiantes a ingresar a la carrera de su primera opción, somos la única institución en Chile con esa antigüedad que sigue manteniendo la metodología adecuada que puede llevar al éxito a nuestros estudiantes: Profesores comprometidos y sistema personalizado. Gracias a esa estrategia simple hemos logrado que el 84% de todos nuestros alumnos ingrese a la carrera universitaria de su primera opción.

Lamentablemente la publicidad masiva e invasiva de muchos preuniversitarios, la cual es incontrarrestable, ha provocado en muchas familias, desilusión, rabia, angustia y desazón. En primer lugar, porque los padres matriculan a sus hijos en el preuniversitario que parece ofrecer más, es más conocido en los medios masivos, con mejores precios (a veces llamados “becas” “descuentos” o “subsidios”) y quedan con la tranquilidad de conciencia de pensar: “mi hijo ya está en un preuniversitario, así que seguro le irá bien”. Sin embargo, la falta de conocimiento sobre la estrategia publicitaria y los métodos poco pedagógicos, termina boicoteando el más ansiado anhelo familiar: que los hijos ingresen a la carrera profesional que siempre soñaron.

¿Porque ocurre lo anterior?, cómo dijimos, es esencialmente falta de conocimiento de los padres y jóvenes sobre las desventajas que tales sistemas ofrecen:

  • Los preuniversitarios masivos con miles de alumnos a nivel nacional sobreviven económicamente gracias a la cantidad enorme de alumnos matriculados, basados en el reclutamiento casi forzoso de los mejores alumnos de cada colegio, asegurando una futura publicidad de “puntajes nacionales”.
  • Presentan sus valores de programas como “becas” o “descuentos” y pueden hacerlo, porque en un solo módulo ponen a más de 20 o 30 alumnos, sean clases presenciales u online. Con esa cantidad de alumnos pueden sostener sus ganancias y ofrecer muy bajos valores.
  • Otra gran carga reside justamente en sus sistemas de cobranza, ya que aquellas familias que no pueden pagar la anualidad completa se ven obligados a entregar cheques o firmar pagarés por el pago anual, lo cuál es una vulneración al derecho del consumidor, ya que si el servicio no está dentro de las expectativas de la familia deberían tener la opción de retirarse con reembolso, lo cual no ocurre, es decir, quedan alumnos que abandonan el preuniversitario por mal servicio y más encima quedan endeudados.
  • Un sistema educativo con más de 20 alumnos por módulo significa, con toda seguridad, que la gran mayoría de los alumnos, especialmente los más rezagados, no tendrán la opción de resolver todas sus dudas. No por mala voluntad del profesor, sino porque el tiempo y la cantidad de alumnos hace imposible una enseñanza eficiente para sus alumnos, el mejor ejemplo de eso es: EL COLEGIO.
  • A pesar de presentar algunas alternativas de horarios, al final, es la familia la que debe adaptarse a los horarios ofrecidos por estos preuniversitarios industriales y, generalmente, ocurre que estos horarios se imponen justo después de sus clases del colegio, donde la gran mayoría de los jóvenes ya se encuentra cansado y hastiado de la actividad pedagógica.
  • Todo lo anterior, sin considerar los riesgos de seguridad actuales, gastos de tiempo, gastos extras de dinero en transporte y comida, atrasos en las llegadas a clases, inasistencias reiteradas y un entorno social que distrae el objetivo principal que es obtener el mejor puntaje en la PAES.
  • Otra desventaja que hemos recabado de la experiencia previa de nuestros alumnos y apoderados, es que los profesores no suelen ser estables, los cambian en forma sistemática o simplemente no asisten a la clase, generando un reemplazo e interrumpiendo el normal desenvolvimiento académico.
  • Una pésima lección que nos dejó la última pandemia fue que las clases online de los colegios fueron un fracaso, por la cantidad de alumnos y porque los profesores no estaban preparados para ese sistema. Esa conclusión es correcta, pero no porque las clases sean online, sino porque son masivas. En nuestra experiencia una clase online individual o una grupal con no más de 6 alumnos tiene la misma eficacia que una clase presencial, comprobado con estadísticas.
  • Otra desventaja del sistema de preuniversitarios masivos es la desconexión total con la familia, las actividades familiares, sus expectativas, sus preocupaciones, sus desafíos y sus inquietudes. Es una contradicción que siendo el principal anhelo de una familia el éxito académico de sus hijos, terminen entregándoles un método educativo que es probadamente un fracaso para la enorme mayoría de los alumnos. El 62% de los alumnos que recibimos son egresados, ya dieron su prueba en el año anterior y les fue mal…la pregunta es obvia y la respuesta también: es que estaba en el preuniversitario xxxx …(masivo). Es decir, no sólo pierden medio año o un año con la carga de volver a repetir un proceso con aún mayor inseguridad, sino que, además, terminan pagando el doble por no haber buscado en su momento la opción más eficiente para el futuro de sus hijos.

Entonces, en conclusión, ¿cómo podemos asegurar que un joven rinda una buena PAES? Investigando bien todas las alternativas, en ese sentido; aún quedan algunos preuniversitarios que entregan de verdad una enseñanza personalizada, se preocupan por los alumnos y asumen su desafío personal como un desafío institucional. Ofreciendo planes o programas que se adapten a la realidad familiar y a las expectativas y nivel académico de cada alumno.

Si hablamos de un joven que termina el colegio con nota final sobre 6.5 o 6.6 probablemente podrá autogestionar con éxito su PAES, a no ser que quiera postular a una carrera con alta exigencia de puntaje. En general, un alumno que obtuvo nota final 6,2 o inferior, que tiene dificultades o falta de nivelación en materias tan esenciales como Matemática, no mejorará su rendimiento volviendo a clases en las tardes después del colegio, a otro “colegio” con 30 alumnos por sala. Sólo mejorará su rendimiento con una persona experta en la preparación PAES; que conozca bien los temarios, las metodologías, los tipos de pregunta, que acompañe en forma cercana, que avance al ritmo del estudiante y que tenga la capacidad de entrenar a sus alumnos para responder las preguntas PAES con éxito.